Editorial

Vender su cuerpo sin pudor: la nueva profesión millonaria

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Aunque resulte un tanto paradójico decirlo y podría sorprender a muchos al saberlo, vale la pena exponerlo a la luz del mundo, sin rodeos y sin temor despertar alarmas sociales, conflictos familiares futuros o posibles tentaciones personales por aquello de que, “waooo… si lo hubiese sabido antes.”

En los actuales momentos vivimos en una era donde el pudor y la vergüenza pierden cotizaciones a gran velocidad; mientras que, el cuerpo, como producto procesado y expuesto sobre la mesa como un lujurioso pastel, adquiere las cotizaciones más altas en los mercados de plataformas digitales y redes sociales.

Ahora resulta que, lo que antes se hacía a escondidas, como parte de un rito a la intimidad y al placer que da el lograr satisfacer necesidades fisiológicas tan fuertes y emocionantes como el sexo entre parejas. En estos días parecen estar de vacaciones aquellos símbolos mitológicos como: Cupido, Afrodita, Venus y demás. Ahora toma fuerza y proyecciones en distintos estratos sociales aquello de, “transfiéreme o deposítame a mi cuenta que el show lo aporto yo”.

Según la mitología, “Cupido” era hijo de Venus y su equivalente griego sería Eros, hijo de Afrodita. En la antigua Roma se mantenía el politeísmo, es decir, se adoraba a múltiples divinidades.

Todos recordamos aquellos bellos momentos cuando el lograr ser correspondido por un buen amor, era resultado de un premio por múltiples variables personales, comportamiento adecuado, buenos modales, respeto, halagos y los famosos piropos. Es decir, crear las condiciones para formalizar ese esperado encuentro cercano entre dos cuerpos sedientos de placer, donde el amor y el deseo carnal lo han de llevar a su “estado conyugal de postura horizontal.”

Hoy todo se hace con un live, con link en la biografía y con millones de seguidores aplaudiendo como focas. Las redes sociales dejaron de ser una vitrina de talento para convertirse en una vitrina de carne. Mujeres y hombres, pero sobre todo mujeres jóvenes, han entendido que mostrar su cuerpo vende más rápido que cualquier título universitario. Ahora se hacen millonarios con un modelo de negocios simple y perverso: suscripción mensual, propinas, mensajes privados de pago (PPV) y contenido personalizado al mejor postor.

El morbo se monetiza y deja ganancias jugosas. Una trampa perfecta. Se trata de mantener el anonimato del que paga y lograr la exhibición plena del que cobra. La plataforma se queda con el 20% y el creador con el 80%, sin jefes, sin horario, sin impuestos claros al inicio. Las plataformas más famosas de esta industria son: 1. OnlyFans. La reina, con más de 4.6 millones de creadores y 377 millones de usuarios. La que todos conocen como “la página azul”.

  1. Fansly: La segunda más grande, creció cuando OnlyFans amagó con prohibir el porno en 2021. Permite varios niveles de suscripción.
  2. Fanvue: La nueva competencia que permite incluso contenido con IA.
  3. ManyVids, JustForFans, LoyalFans, LoverFans, Chaturbate y MyFreeCams: Plataformas donde el sexo en vivo, el fetichismo y la venta de videos al por mayor es el pan de cada día. Todas funcionan igual: tú pones el cuerpo, ellos ponen la pasarela.

Es realmente alarmante conocer los famosos que cobran fortunas por vender placer online. Esto dejó de ser cosa de anónimos. Las celebridades vieron el filón: Blac Chyna: Estimada en $20 millones de dólares al mes, el récord histórico de la plataforma. Bella Thorne: $11 millones al mes, hizo $1 millón en 24 horas el día de su apertura. Cardi B e Iggy Azalea: Alrededor de $9.5 y $9.2 millones mensuales respectivamente.

Sophie Rain: la número 1 actual sin contenido explícito. Reportó $43.5 millones en su primer año, a un promedio de $3.6 millones al mes. En 2025-2026 ya supera los $60 millones anuales. Bhad Bhabie (Danielle Bregoli): Hizo $1 millón en 6 horas al cumplir 18 años y acumula más de $57 millones. Su patrimonio neto es de $50 millones. Amouranth, Mia Khalifa, Belle Delphine: Entre $1.2 y $6.4 millones mensuales.

Algunos podrían cuestionar o hacer similitudes comparativas. Mientras una maestra, una doctora o una ingeniera necesitan de 5 a 8 años de universidad para ganar de $500 a 1,000 dólares, esas mujeres ganan eso en un minuto solo con una foto. Aquí está la trampa que nadie cuenta. Sí, se puede ser millonario, pero solo si ya eres famoso o estás en la élite. Según datos reales de más de 342,000 creadores: El creador promedio gana entre $131 y $180 dólares al mes. El 70% gana menos de $100 al mes. El top 1% gana más de $18,700 al mes y se lleva el 33% de todo el dinero de la plataforma. El top 0.01% gana más de $300,000 al mes.

Es una pirámide brutal: 5,076 creadores han pasado el millón de dólares en toda la historia de OnlyFans, es decir, 1 de cada 1,000 cuentas. Hoy muchas jóvenes sienten que no necesitan estudiar. Porque el mensaje de las redes es devastador y te hace creer que todos los creadores de contenido que usan estas redes son millonarios y no es así.  Se ha promovido la idea del dinero fácil, del éxito sin esfuerzo, sin disciplina y sin sacrificio.

Se vende la idea de que el cuerpo es un atajo al desarrollo personal, cuando en realidad es una hipoteca: el cuerpo envejece, el algoritmo cambia, la fama es efímera y lo que queda en internet queda para siempre. No estamos juzgando a quien lo hace por necesidad. Estamos cuestionando a una sociedad que aplaude más un desnudo que un título, que le paga más a quien vende placer en línea que a quien salva vidas en un hospital. El problema no es OnlyFans. El problema es que estamos formando una generación de idiotas ilusos que creen que “mostrar” es más rentable que el “ser social”.

Por: Jesús -Belén- de la Cruz

Director de Gobernanzas Digital.

El autor es Lic. en Comunicación Social y analista político.

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