Editorial

El uso de dinero en “figuras” no siempre se traduce en liderazgo

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Durante muchos años, en diferentes escenarios y latitudes, hemos visto cómo, familias muy ricas, empresarios extremadamente poderosos y grupos económicos vinculados a las artes oscuras del crimen organizado, han gastado inmensas cantidades de dinero en personas que les son adeptos a sus intereses, para que estos sean candidatos a determinadas posiciones políticas, y hasta optar por la presidencia de la República.

Si bien, el dinero es un factor clave para posicionar y darle visibilidad a determinadas figuras, para construirle un perfil que despierte interés y logre la aceptación de la población votante; también es cierto que, un exceso de recursos mal utilizados y de manera desbordante puede generar el efecto bumerang, donde se asocie al candidato en cuestión con el derroche de dinero, la corrupción política o el lavado de activos.

Si damos una mirada retrospectiva y nos remontamos a los tiempos en que otros principios, conceptos y valores identificaban a los constructores filosóficos del materialismo histórico, podríamos aterrizar en la tesis central de la filosofía de Karl Marx y Friedrich Engels, cuando fundamentaron aquella frase muy famosa de que, “quien dirige la economía, dirige la política”, donde ellos establecían que la estructura económica de una sociedad determina su superestructura política, jurídica e ideológica.

Mas, en la actualidad, las notas de ese pentagrama ya no sacan melodías rítmicas que hagan danzar a nuestras sociedades, atrapadas por un trance, como poseídos por los ritos de espíritus extraños o deidades. Ha quedado demostrado que el uso de recursos económicos en la política no siempre se traduce en un mayor liderazgo o popularidad, debido a que los votantes de hoy valoran factores intangibles como el perfil, el discurso, la confianza, el carisma y la autenticidad del candidato por encima del gasto de campaña.

Es harto conocida la relación de los políticos con el dinero. Esta práctica, en ocasiones puede resultar bastante ambigua. Sin embargo, en determinados escenarios, ha pesado más el lado oscuro de ese dinero y las distintas vías a través de las cuales se puede obtener. Múltiples variables se pueden despejar de esta dinámica y compleja telaraña. Para nosotros, no se trata de rechazar el uso correcto y transparente del dinero para estructurar una plataforma política, sino que, se trata de saber dos cosas: de dónde proviene ese dinero y qué planes tienen para la democracia, el sistema político y la economía nacional los dueños de ese dinero.

En nuestra adorada República Dominicana no estamos exentos de la presencia de estos experimentos socio-políticos. Los hay en la Fuerza del Pueblo (FP), Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM). Pero hace falta establecer que, el fenómeno más visible y ponderable a tomar en cuenta, está plasmado en el PRM, donde una afortunada familia se plantea, sin pausa y sin prisa, llevar uno de los suyos a ocupar la presidencia de la República. Pero, como “lo que está a la vista no necesita espejuelos”, podemos definir algunos riesgos políticos y económicos que pudieran traer al país y al partido que aúpe esta propuesta descabellada, en caso de que se pueda materializar este peligroso “Juego de Tronos”.

Peligros para el PRM

En el caso hipotético de que la candidatura presidencial del PRM quedara en manos del producto “David Collado”, Made in “Grupo INICIA”, y este alcanzara la presidencia de la República, todos los lideres, estructuras partidarias, con Luis Abinader e Hipólito Mejía a la cabeza, tendrían que sentarse en el banco de la servidumbre, cual si una cohorte de paniaguados descerebrados, y pasar a ser parte del séquito avasallado de “El Rey David” y sus amos tras bastidores.

Razón por la cual, vale resaltar, como un clamor nacional, la necesidad de la conformación de un “Frente Único” con la presencia activa de todas y todos los aspirantes a la nominación presidencial dentro del PRM, para así construir un poderoso muro de contención, que pueda propinar un acertado “Jaque mate al Rey”. Esto sin vacilaciones ni mediatintas, porque se trata de asir de forma impertérrita, como una sola estructura partidaria que impida la escogencia de David Collado como candidato presidencial, porque esto podría ser el final de democracia partidaria a lo interno del PRM.

El factor de riesgo para el empresariado nacional

Es una verdad axiomática que, cuando un grupo económico concentrado alcanza la presidencia de un país, el principal peligro es la captura del Estado, con patente de legalidad constitucional, un fenómeno donde las instituciones públicas y las políticas de gobierno se alinean para beneficiar exclusivamente los intereses corporativos privados de ese grupo o familia, en lugar de alcanzar el bienestar general de la sociedad en su conjunto. Es justamente esto lo podría pasar de ser electo como presidente un alfil del ajedrez político que responda al interés de un grupo económico determinado.

Cabe, entonces, señalar que, “guerra avisada no mata soldado y si lo mata es por descuidado”. El empresariado nacional debe considerar de manera muy cuidadosa este entramado de posibilidades adversas a sus propios intereses, el que tal intensión sea convertida en realidad. Esto así, para que luego no tengan que llorar lágrimas de sangre en el tenebroso muro de los lamentos.

Por Jesús -Belén- de la Cruz

Director Gobernanzas Digital

jesusdelacruzbelen1960@gmail.com

El autor es Lic. en Comunicación Social y analista politico.

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