Por Felipe Castro
La inmediatez y la memoria corta son dos pilares fatales que se constituyen en enemigos gnoseológicos de, aproximadamente, la totalidad de nuestros políticos y otro por ciento, no menos importante, de la sociedad en su conjunto.
Unos y otros son maravillas, en cuanto y tanto la textura de su creación codificable homogénea divina, que hace posible su existencia, trasmitida a través del ácido desoxirribonucleico (ADN). Pero imperfecto, el humano casi en su mayoría, en cuanto a su desarrollo ético y funcionamiento transparente frente así mismo y su medio circundante.
En las actividades sociales, las personas tienden a descollar calidades primitivas que, en su vida se constituyen en huellas indelebles difíciles de soslayar, que, como un fatalismo, se replican, de generación en generación, marcando la ausencia disruptiva en favor de la sociedad.
Es lamentable que, la irrupción de esas miserias tenga su radio de acción sin pausa en la política, la cual es la segunda actividad de nobleza detrás de la filosofía. Pero que sus actores actúan como lobos contra lobos hasta con sus propios compañeros.
En esta sociedad existen dos tipos de políticos: unos con calidades intrínsecas de los mejores valores, que son de excepción; y otros de cualidades extrínsecas con ausencia de creatividad que son excesivamente comunes, quienes para alcanzar sus objetivos prometen cosas y cuando llegan a la cima de su propósito no cumplen sus promesas.
Un ejemplo irrebatible con calidades intrínsecas conocidas de honestidad, transparencia, eficiente en su función de Estado, respeto a la ley y coherente con sus principios, es el actual presidente del Consejo Directivo de la Dirección General de la Telecomunicaciones (Indotel), Dr. Guido Gómez Mazara, al que una corriente mayoritaria dentro del PRM está deseando que él aspire a la candidatura presidencial por ese partido. Sin embargo, aunque no le disgusta la insinuación, los contiene bajo el argumento de que no se presta a violar el plazo de ley que abre el proselitismo político y, a pesar de eso, dentro de su partido político le han montado una campaña sucia, difundiendo la mentira que él apoya tal o cual candidato. Entonces, cabe decir: “Cuando los perros ladran es una señal de buen cabalgar”.
Como paradoja de la vida, un osado personaje, con calidad extrínseca, de relevancia ética al revés, cazador compulsivo de likes generadores de pingües recursos en dólares, con una inmensa percepción de popularidad, generada mayormente por granjas de Bots, que su capacidad cognitiva no trasciende más allá de los soez, en días pasados, como de costumbre traicionado por su egolatría, le hizo una desenfocada critica al Dr. Guido Gómez Mazara, hecho ese que, nos atrevemos a decir, siempre con el debido respeto a nuestros lectores, que es la osadía de una mosca pretendiendo cazar un Águila.

El autor es abogado y analista político.