A pesar del rigor político y las normas mandatarias de la Ley No. 33-18 sobre Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos, la República dominicana vive en una indetenible campaña política 24/7, y los 365 días del año.
La Fuerza del Pueblo (FP) no ha dejado pasar un solo día sin que el Dr. Leonel Fernández y su hijo Omar Fernández estén en las calles y bastantes activos en las distintas plataformas de redes sociales. Beneficiándose por partida doble de la desgracia político-judicial que afectó a Danilo Medina y todo su entorno, lo que muchos definen como una estrategia lawfare (guerra jurídica) del actual Ministerio Público.
En el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), su líder Danilo Medina, debió soportar todos los golpes juntos, unos tras otros. Desde un terrible cáncer, hasta apresamientos, suicidios, el descredito familiar y de todo su entorno político. Este accionar hizo viral la frase “duerman con ropa”. Pero, el ducho estratega se levantó como el ave fénix y puso manos a la obra, logrando frenar el drenaje de su militancia por la FP y alcanzar cierta estabilidad orgánica partidaria. Danilo Medina, Johnny Pujols, Gonzalo Castillo, Francisco Javier y Abel Martínez están en las calles de medio y recorriendo todo el país con su estrella amarilla.

El gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM) no está lejos de la misma practica de activismo político proselitista a destiempo. Unas cinco figuras se destacan en torno a sus aspiraciones presidenciales a lo interno de esa organización política. David Collado, Carolina Mejía, Guido Gómez Mazara, Wellington Arnaud y Raquel Peña, cada uno por su lado hace sus aprestos para alcanzar la nominación a la candidatura presidencial con miras a las elecciones de 2028.
Peligros, retos y desafíos de la IA
Luego de observar el comportamiento y fortaleza de cada uno de los partidos mayoritarios del país, lo que es bueno para el sistema democrático, nos permitimos pasar a la parte de análisis, comparación, peligros, retos y desafíos que nos trae para las próximas campañas electorales el uso de la inteligencia artificial (IA) en los llamados “cuartos de guerra” de cada organización política. Lo mismo se puede decir de la población en sentido general, quienes, con su alto nivel de hiperconectividad, tienen en sus manos la herramienta básica (un celular) para expresarse, sin control ni regulación alguna, sobre cualquier tema de carácter nacional, político o económico.
Es bien sabido que el uso de la Inteligencia Artificial ha transformado las campañas políticas. En algunos casos se ha pasado de una comunicación masiva tradicional a estrategias altamente individualizadas, abaratando costos y optimizando recursos. Claro, esto se ha convertido en una poderosa arma de doble filo, porque también plantea grandes desafíos éticos en el modo de su aplicación desbordada. Ya nadie sabe qué es verdad y qué es mentira. Dónde empiezan tus derechos y terminan los de los demás. En ocasiones no sabemos si estamos al borde de un precipicio o en la puerta del cielo. La manipulación de la realidad está muy latente. Todo parece depender de la petición que hagas a tu Inteligencia Artificial contratada.
En estos tiempos donde la tecnología impera, con respecto a la IA, podemos decir: “Ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio. Contigo porque me matas, y sin ti porque me muero”. Esto así, porque la IA se utiliza para mejorar la capacidad de persuasión o disuasión de los partidos políticos y candidatos. Permite la creación de estrategias de comunicación más sofisticadas y la optimización de los recursos electorales. Sin embargo, también plantea desafíos éticos y prácticos, como la manipulación de la realidad a través de deepfakes (manipulación de fotos, videos y audios) y la segmentación extrema del electorado.

La IA en campañas políticas tiene varios usos
Microtargeting y segmentación: Permite analizar grandes volúmenes de datos (big data) para dividir al electorado en nichos muy específicos según sus intereses, ubicación, nivel socioeconómico y conducta digital, dirigiendo mensajes a medida.
Chatbots y atención personalizada: Se utilizan asistentes virtuales e inteligencias conversacionales capaces de interactuar a gran escala con los votantes, responder dudas sobre propuestas y recopilar datos de contacto.
Producción de contenido y anuncios: Los candidatos y grupos de interés emplean herramientas generativas para redactar discursos, crear imágenes, editar audios o producir videos y comerciales de forma rápida y económica.
Análisis de programas y escenarios: Permite procesar plataformas electorales completas en formato de texto o PDF, comparar propuestas entre partidos y simular escenarios estratégicos mediante herramientas especializadas.
Polarización: El uso de algoritmos de persuasión extrema tiende a fragmentar a la opinión pública, reforzando burbujas informativas.
Vacíos regulatorios: Muchos países enfrentan dificultades legales para fiscalizar, etiquetar o prohibir de forma efectiva el contenido político generado por IA sin vulnerar la libertad de expresión.

Por: Jesús -Belén- de la Cruz
Director Gobernanzas Digital
El autor es Lic. en Comunicación Social y analista político.