Por Felipe Castro
Aunque el concepto de este título se perciba en sentido general, su enfoque vectorial va dirigido a lo que está sucediendo en algunos países de la Unión Europea, específicamente en España y Francia, y de soslayo, la posición de la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, que aunque es de ideología ultraderechista, sus prácticas las ha direccionado a la toma de decisiones progresistas, producto de la política genocida contra el pueblo palestino, producida por Israel y apoyada por Donald Trump.
A diferencia de Latinoamérica, que aún no adquiere conciencia de clase, en tal sentido, las personas a veces eligen a líderes o gobernantes basándose únicamente en la satisfacción inmediata de sus necesidades básicas o por miedo, sin importarles las traiciones, la falta de mérito o los sacrificios previos del poder. Priorizando la satisfacción inmediata de sus necesidades básicas (el “balde de comida”) por encima de su libertad, justicia o el bienestar a largo plazo, incluso si quien la gobierna los explota o daña. Que no es menos que, girar en el fatalismo eterno de la barbarie.
Esas potencias de la Unión Europea, que hoy están bajo el escrutinio de las protestas ciudadanas, es porque tienen conciencia de clase, a diferencia de Latinoamérica, que aspiran a un balde de comida por encima de la equidad y la justicia social.

Pedro Sánchez es presidente del Gobierno de España desde junio de 2018. Es doctor en Economía y secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), al que se afilió en 1993.
Es evidente que el PSOE, que gobierna España con Pedro Sánchez a la cabeza, con una fachada de izquierda. Partido este, que está en el poder gracias a la alianza que pactó con el movimiento de izquierda SUMAR, que en los actuales momentos tambalea. Esto ha provocado que se encienda el cerillo de la justicia por el caso Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años, que producto de la injusticia de los fondos buitre, enquistados como paradigma de los estados derechistas, quien salió a protestar, y se convirtió en el máximo símbolo de la crisis de vivienda en España, tras ser desahuciada de su piso, el 23 de septiembre de 2026, en el barrio de Retiro, Madrid, donde había residido durante 71 años. Trágicamente, tras dos semanas hospitalizada debido al impacto del desalojo, Maricarmen falleció el 7 de octubre de 2026.
El abuso cometido por el sistema capitalista español contra la fenecida, Maricarmen, provocó que el presidente de España, Pedro Sánchez, convocara las elecciones generales por adelantando, con posibilidades de retener el gobierno, a pesar de que todas las encuestas le dan la preferencia a la alianza PP-Vox.
Aunque los sondeos le dan al PP-VOX un umbral más allá de los 176 escaños, como mayoría absoluta para formar gobierno. Al PSOE y la plataforma Súmate, le ha caído como anillo al dedo, el hecho disruptivo de la injusticia cometida contra la octogenaria Maricarmen, y el ríspido proselitismo con la ultraderecha de los lideres de izquierda, Irene Montero, quien tiene un discurso verdaderamente revolucionario y frontal contra los corruptos, ganándose el respeto de la sociedad española y Juan Gabriel Rufián Romero, quien es pro independentista Catalán, líder del movimiento ERC y miembro de la plataforma Súmate, que junto a la señora Irene Montero han generado un discurso de izquierda enfocado en el bienestar social español, por lo que su participación en la elecciones del 29 de noviembre tendrán una participación relevante.

Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años cuyo desahucio de una vivienda en Madrid desencadenó una ola de protestas por el acceso a una vivienda digna en España.
Lo propio está pasando en Francia, con un movimiento que inició en septiembre de 2026, con estudiantes de secundaria y profesores que denunciaron la falta de profesores de reemplazo, aulas abarrotadas, infraestructura deficiente (falta de calefacción o aire acondicionado) y el rechazo a un nuevo sistema informático de selección de carreras.
El descontento creció ante el plan del gobierno de aplicar severos recortes al gasto público y al presupuesto. A las demandas estudiantiles se sumaron sindicatos, trabajadores y miembros del movimiento de los “Chalecos Amarillos”, para protestar por el encarecimiento de los combustibles, los alimentos y los alquileres.
En menor medida, y a pesar de que la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, ha dado un giro hacia el populismo, eso no ha impedido que en Italia se dieran protestas, con enfrentamientos entre jóvenes y policías. Por segundo día consecutivo, el domingo 18 de noviembre en Milán, capital económica de Italia, donde grupos de personas lanzaron botellas y saquearon comercios en los alrededores de la céntrica plaza del Duomo.
Los enfrentamientos comenzaron el sábado al margen de una manifestación autorizada contra el aumento del costo de la vida. Situaciones similares se registraron también en otras ciudades del norte del país, como Bolonia y Turín. Estos hechos demuestran que al igual que la izquierda en América latina, la derecha europea, también va a la inversa.

El autor es abogado y analista político.