Opiniones

Autofagia al revés

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Por Felipe Castro

 La perfección de la naturaleza esconde incógnitas que han sido científicamente desveladas al ritmo evolutivo que indistintamente ha permitido el paso de tiempo en sus distintas épocas.

En la humanidad, ya nada es extraño; en lo físico con la implementación de nanotecnología a través de la física cuántica, con lo que se está alcanzando lo imposible.

En lo químico, a partir del año 2021 se avanzó bastante en el reciclaje químico, en el campo concreto de la biotecnología de los deshechos plásticos, lo que impacta positivamente en el comercio y el medio ambiente. El avance tecnológico en la química ha hecho posible hacer pequeñas modificaciones en moléculas complejas de forma sencilla y precisa, mientras que anteriormente se necesitaba sintetizar desde cero una nueva molécula, aunque el cambio únicamente afectara a uno de sus átomos.

En lo biológico, se logró el hecho de mayor significancia en la salud y la vida humana; la decodificación del genoma humano fue un hito científico iniciado en 1990 y completado en abril de 2003 por el Proyecto Genoma Humano (HGP). Se publicaron borradores clave en febrero de 2001 en Nature y Science, logrando secuenciar el 99% del genoma, mapeando los 23 cromosomas y revolucionando la medicina personalizada.

Yoshinori Ohsumi comenzó a estudiar la autofagia en los años 90.

Otro aporte importante de la ciencia biológica a la salud de la humanidad fue, el descubrimiento del biólogo japonés Yoshinori Ohsumi, sobre los mecanismos de la autofagia, que consiste en el proceso celular de “la autodigestión” o reciclaje de componentes dañados. Aunque el término fue acuñado antes, Ohsumi identificó en los años 90 los genes clave que regulan este sistema de limpieza esencial, con lo que fue galardonado con el Premio Nobel de Medicina en el 2016. Su importancia radica en que vivimos en un mundo cada vez más enfermo producto de la obesidad, por lo que si las sociedades adquieren conciencia e intermitentemente activan la autofagia de 16 a 24 horas al día recalarían sus capacidades inmunológicas optimizando su salud.

Lo físico, lo químico y lo biológico en la naturaleza, es la sincronización sintética de la vida. Como dijo una vez Publio Terencio: “Nada Humano me he ajeno”. Así como el propósito de la naturaleza es la perfección en si misma, pragmáticamente cada Ser tiene un propósito; unos tienen propósitos colectivos para un fin común, otros tienen su propósito que para alcanzarlo no tienen reglas positivas, ni normas morales, el fin justifica los medios.

Publio Terencio Afro, fue un autor de comedias durante la República romana. Se desconoce la fecha exacta de su nacimiento, aunque Suetonio menciona que murió en 159 a. C. a la edad de treinta y cinco años.

Cuando hay un propósito colectivo sea político o social en beneficio de todos, para lograrlo se plantea una sincronización inmutable; unidad de criterio en el pensamiento, cero agendas particulares, sincronización ideológica acorde al pensamiento de la sociedad postulante, cero manipulaciones, de quienes se cuadran bien y batean mal, porque con sus movimientos el pitcher les roba la seña, y ausencia de egocentrismo.

En el caso que nos ocupa, que es político, vender y promover el producto postulado con propagandas, imágenes y artículos de opinión. La persona o grupo que haga lo contrario a esto, no cree en el proyecto propuesto, tirando al zafacón el sacrificio, la esperanza y el trabajo del colectivo. Lo que se puede traducir en una autofagia inversa, que envenena la posibilidad de éxito del proyecto político que encabeza el funcionario público más activo en los actuales momentos, que evidentemente esta en la cúspide del momento político actual.

Felipecastro2378@gmail.com

El autor es abogado y analista polito.

 

 

 

 

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