Haiti.- La crisis de seguridad en Haití volvió a escalar con fuerza tras un ataque de pandillas que dejó al menos 70 muertos en la región de Artibonite, en el centro del país, según la cifra más sólida divulgada hasta ahora por organizaciones de derechos humanos y citada por Naciones Unidas. El hecho vuelve a colocar a Haití en el centro de la preocupación regional por el poder territorial que han acumulado las bandas armadas.
Carlos Ruiz Massieu, jefe de la oficina de la ONU en Haití, calificó la violencia como “ciega” y urgió a reforzar el apoyo al país frente al flagelo de las pandillas y las redes que las respaldan. Su reacción llegó después de que se conociera que el saldo real del ataque era mucho mayor que el reporte preliminar ofrecido por la policía haitiana.
La masacre en Artibonite eleva la alarma
El ataque ocurrió en una localidad cercana a Petite-Rivière de l’Artibonite y, de acuerdo con distintas fuentes citadas por Reuters y AP, lo encabezaron integrantes de la banda Gran Grif. La ofensiva comenzó el domingo y se prolongó hasta el lunes, con quema de viviendas, terror sobre comunidades rurales y numerosos cuerpos dejados en las calles.
La organización Défenseurs Plus situó el número de muertos en al menos 70 y reportó además unos 30 heridos. Reuters añadió que más de 50 casas quedaron destruidas y que alrededor de 6,000 personas tuvieron que que abandonar la zona, en un nuevo episodio de desplazamiento forzado provocado por la violencia armada.
Según AP, Gran Grif mantiene una fuerte presencia en Artibonite y es responsable por una gran parte de las muertes de civiles en esa región. Estados Unidos la incluyó recientemente, junto con Viv Ansanm, en su lista de organizaciones terroristas extranjeras, mientras intenta golpear no solo a sus líderes, sino también sus circuitos financieros.
Haití se hunde en una crisis cada vez más amplia
El caso se produce apenas días después de que la ONU publicara un informe demoledor sobre Haití. Entre el 1 de marzo de 2025 y el 15 de enero de 2026, el organismo verificó 5,519 personas muertas y 2,608 heridas en hechos ligados a la violencia, incluyendo acciones de pandillas, operativos de seguridad y ataques de grupos de autodefensa.
Ese diagnóstico refleja que la espiral haitiana ya no se limita a Puerto Príncipe. Las pandillas han ampliado su control hacia zonas rurales y corredores estratégicos, mientras las fuerzas de seguridad siguen siendo insuficientes para contenerlas. La nueva masacre en Artibonite confirma que Haití atraviesa una emergencia humanitaria y de gobernabilidad que sigue agravándose.
EC