Por Felipe Castro
La oposición política a fuerza del “pinochismo”, abrazando la post verdad, ha ambientado en la opinión pública nacional la percepción de la existencia de una supuesta incapacidad, del gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y el presidente Luis Abinader, de darle solución a los problemas del país, cosa ésta que está distanciada de la realidad, si se comparan los estados de bienestar, transparencia, impunidad y corrupción de los 20 años de gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que encabezaron Leonel Fernández; quien gobernó 12 y Danilo Medina con 8 años de gobierno.

Los expresidentes Leonel Fernández y Danilo Medina en uno de sus encuentros cuando eran los dos lideres fundamentales del PLD.
Leonel Fernández y Danilo Medina, pragmáticos por convicción, conocedores de la hipersensibilidad del pueblo dominicano frente a la generación del servicio de electricidad, aprovechándose de la crisis eléctrica coyuntural, se han propuesto envejecer el gobierno renovador del presidente Luis Abinader, justamente al cumplirse un año de su segundo periodo. Apelando al “pinochismo” del genial escritor, periodista y humorista italiano, Carlo Collodi, Quien describió satíricamente la mentira a través de la nariz del mítico personaje de su novela infantil “Las aventuras de Pinocho”. Quien, si mentía le crecía la nariz y mientras más mentía más le crecía. Desgraciadamente las narices de estos mitómanos no crecen, pero sus mentiras sí crecen y se multiplican de forma descarada.

Carlo Lorenzini, más conocido como Carlo Collodi (24 de noviembre de 1826-26 de octubre de 1890), fue un escritor, humorista y periodista italiano, ampliamente conocido por su novela infantil ” Las aventuras de Pinocho”, publicada por primera vez en Italia en 1883.
Las críticas de la oposición al presidente Luis Abinader, no son por la búsqueda de solución a los problemas sociales, los que en sus 20 años de gobierno no fueron capaces de avanzar. Con sus ataques feroces y despiadados, estos políticos opositores tratan de replicar el golpe de Estado mediático que el año 2004 le propinaron al expresidente de la República, Hipólito Mejía, cuando ambos, Leonel Fernández y Danilo Medina, actuaban unidos, desde la sombrilla del PLD. Estos actores políticos opositores, hoy se encuentran divididos por sus intereses y actúan desde distintas parcelas políticas, entiéndase, Fuerza del Pueblo (FP) y Partido de la Liberación Dominicana (PLD.
En la administración del presidente Hipólito Mejía, era notorio escuchar todas las mañanas, desde la emisora más escuchada de la época, algunas bocinas del PLD, uno como “analista político independiente” y otros con ínfulas de “pastor” y “economistas” parcializados, incentivando a la rebeldía social y anunciando de manera permanente la subida del dólar para crear incertidumbre en la economía nacional. A esos los conocemos y sabemos que les ha ido muy bien en las administraciones del PLD.
Aunque los asuntos de Estado no son para hacer comparaciones de periodos presidenciales indistintamente, siempre es bueno apelar a la memoria histórica de la sociedad para resaltar las intenciones y propósitos de cada grupo social y político, saber cómo se expresan desde los medios de comunicación social, para así saber validar sus proyectos políticos. En estos casos, lo trascendente seria ponderar las acciones positivas del Estado en su conjunto y tomar las medidas preventivas para reducir a su mínima expresión los problemas que agobian la sociedad, pero también es bueno saber que, para definir el futuro, siempre debemos dar una mirada retrospectiva a los acontecimientos ocurridos en nuestro pasado reciente.
Razón por la cual, hay que deslindar en su justa dimensión las administraciones de los 20 años de los gobiernos del PLD, de los cuales el expresidente Leonel Fernández gobernó 12 años, apoyándose en los estamentos reguladores estatales, tales como: la Justicia, el Ministerio Público, el Sector Eléctrico, la Junta Monetaria, la Salud y la Seguridad Social. Todo esto, con el propósito de engrosar la acumulación originaria de los sectores económicos más poderosos del país, los que en sus años de gobierno eran de prioridad. Es de todos conocido que, a uno de esos grupos económicos, de una familia muy influyente, le concesionó la inmensa y privilegiada franja turística de Sans Souci, de manera muy onerosa y con propósitos ocultos.
Hay que señalar que, en sus gobiernos, el expresidente Leonel Fernández, administró el país de manera muy holgada, sin pandemia ni problemas guerreristas de la geopolítica, de los que nos alegramos, lo que le permitió que en sus gobiernos fluyera un crecimiento económico envidiable, que impactó positivamente, sobre todo, en lo macro económico. Sin embargo, paradójicamente a la clase trabajadora la mantuvo totalmente frizada, con salarios de miseria e imanando hacia el horizonte a la clase media, tronchándole su aspiración de avanzar hacia un peldaño superior.

El expresidente Leonel Fernández y el hoy senador Félix Bautista, en uno de sus encuentros en los 12 años de su gobierno.
Cabe resaltar que, la ausencia de crisis geopolíticas exógena que acomodó los gobiernos de Leonel Fernández, hizo que su bonanza fuera tan holgada que le permitió comprar aviones Tucanos a Brasil, sobrevaluados de manera personal, sin filtro ni fiscalización institucional. Tomar el préstamo de Sund Land, sin propósito de inversión especifico, lo que solo Leonel Fernández y Félix Bautista conocen su destino final, así como todos los mega proyectos que realmente construyó en sus gobiernos; los que resultaron necesarios para el país, pero que su propósito ulterior era engrasar corruptamente sus bolsillos, a fin de perpetuar su poder.
Sin embargo, el actual presidente de la República, Luis Abinader, está gobernando para el legado de la transparencia, golpeando la impunidad con un Ministerio Público independiente, con el propósito de invertir en la gente, llevando el salario mínimo a la altura o próximo a los quintiles de la canasta familiar de las distintas clases sociales, lo que ha redundado en la reducción de la pobreza e incrementado el asenso de la clase media.
Todo esto, a pesar del Covi-19, en su primer gobierno y la crisis exotérica de la geopolítica, agregando los aranceles de Donald Trump, el Gobierno ha mantenido el crecimiento económico fluctuando de 5.5 y un 3.5 por ciento, lo que le ha permitido emplear en inversión de capital alrededor de un 2.5 por ciento, que en ausencia de corrupción le ha permitido diseminar por todo el territorio nacional grandes y pequeñas obras que impactan positivamente en el desarrollo nacional, que es la preocupación principal de la sedición enquistada en el trono de la oposición.

Por Felipe Castro
El autor es abogado y analista político.
