Por Felipe Castro
Mentir es una condición cognitiva del ser; no es un derecho, ni mucho menos un deber. Es la parte mas primitiva del inconsciente que se denomina como “el ello” que, aunque Sigmund Freud lo define como: el único elemento que traemos al nacer y reside completamente en el inconsciente, poniendo como ejemplo que, un bebé recién nacido: cuando siente hambre, llora inmediatamente exigiendo alimentación. No puede esperar, no entiende de horarios ni considera si es conveniente o no. Esto es lo que Freud denominó el principio del placer, buscando satisfacción instantánea de todas nuestras necesidades básicas: alimento, descanso, comodidad física y evitación del dolor. No conoce límites morales ni restricciones sociales.

La mentira sin quilataje es circunstancial al ser, se mueve en la interacción social en tonelada, en las acciones amorosas, en la búsqueda de empleos remunerados, en las aspiraciones políticas, etc. las que se puede denominar como mentiras blandas o dulces, porque no infunden daños.
La invención como estrategia, es un icono relevante en los ámbitos de poder. Utilizada propagandísticamente para crear desafección contra lideres políticos, sociedades comerciales y naciones por conveniencia personales o propósitos imperiales.

En termino personales, quien emplea la mentira como mecanismo de manipulación contra otra persona, es quien desde un ámbito de poder entiende que la función de privilegio que le otorga el poder no tiene periodo de caducidad y que su estatus en el olimpo es una vacuna anti impunidad.

El mas relevante ejemplo de lo anterior, es el libro Gold Bar Bob, (Barra de oro bob), de los periodistas e investigadores Isabel Vincent y Thomas Jason Anderson que ausculta los hechos de corrupción cometidos por el senador Bob Menéndez, quien junto a Salomón Melgen y el entonces embajador de los Estados Unidos Hans Hertell, intrigaron al Dr. Guido Gómez Mazara, que a la sazón era el consultor jurídico del poder ejecutivo, del gobierno de Hipólito Mejía, anulándole la visa de Estados Unidos por oponerse a una injusticia cometida contra una pequeña empresaria dominicana. “Dios pone todo en su lugar: Guido Gómez Mazara”.

El autor es abogado y analista político.