Por Felipe Castro
El pasado 27 de febrero, Dia de la Independencia Nacional, el presidente Luis Abinader expresó en su discurso una frase para la historia: “la lucha contra la corrupción y la impunidad es la brújula moral de este gobierno”, evidenciando ese postulado en los mecanismos institucionales que él, como presidente de la República, promovió constitucionalmente con la instauración de un Ministerio Público independiente.
Lo que constituye una repuesta contusa contra la perversa manipulación opositora de contrariar la lucha responsable del presidente Luis Abinader contra la corrupción. Pero lo que valida la seriedad ética de esa medida, fue la reforma constitucional que el presidente Abinader promovió afín de insertar la cláusula pétrea en la Constitución de la República, como candado para impedir la reelección indefinida, con lo que afectó su propia posibilidad de ser presidente más allá de dos periodos, cuya acción le certifica que gobierna para un legado en beneficio de las futuras generaciones a diferencia de la oposición que ha gobernado con propósitos puramente personales.
“Pagar para no matar” fue una decisión para gobernar puramente irresponsable y personal del Dr. Leonel Fernández, que implementó en su primer periodo de gobierno 1996-2000, a través del eufemístico Programa Mínimo de Empleo (PEME), donde dilapidó miles de millones de pesos, sacados de los bolsillos de los contribuyentes.
El entonces presidente Leonel Fernández, acompañado del comandante de las FF.AA. Pedro Peña y el jefe de la Fuerza Aérea Dominicana, Carlos Altuna, celebra durante la ceremonia de recepción de dos aviones de combate Súper Tucanos el 10 de diciembre de 2009.
Otra decisión personal alejada de los cánones institucionales fueron el préstamo de los 132 millones de dólares de la Sund Land y la compra sin licitación de los aviones Súper Tucanos a Brasil. Leonel Fernández, en sus tres periodos de gobiernos dejó como legado transversal, a sus compañeros políticos de vida, la permisividad en la función pública que usaron como norma para el peculado desde el Estado.
Sin la ambición de poder, ni codicia por el dinero, el presidente Luis Abinader más que rendir cuentas de la ejecución presupuestaria del año anterior, en la que describió meridianamente sus realizaciones en todo el país, complementó dicha descripción con una carga ética emocional ,al señalar que en su gobierno la brújula moral era la lucha anti corrupción, lo que podemos interpretar que, al concluir sus dos periodos de gobiernos será el mayor legado que le dejará al país, donde hay un alto número de políticos insaciables buscadores de riquezas, que como dice Arthur Schopenhauer: “La riqueza es como el agua del mar: cuanto más bebemos, más sedientos nos volvemos”

El autor es abogado y analista político.