La marcha de la indignación

Las marchas y los movimientos huelgarios son manifestaciones de protestas cívicas de los pueblos y sociedades que en determinados momentos quieren expresar a sus gobernantes el descontento y la indignación por diversas injusticias sociales, abusos de poder, actos de corrupción o barbaries. También sirven como escenarios abiertos para obtener   reivindicaciones económicas y demandar el cese de actos de corrupción por parte de las autoridades de turno. En la democracia, dentro del marco de la acción pacífica todo está permitido por la Ley.

Grandes cambios y transformaciones en el mundo han tenido como punto de partida marchas estudiantiles, de sindicatos obreros, de minorías étnicas y de grupos sociales contestatarios de varios pintos colores. Derechos fundamentales del hombre como el de la libre asociación, el horario de trabajo de ocho horas, los derechos de igualdad de la mujer, la eliminación de distintas discriminaciones sociales han sido temas abordados, entre otros métodos, por las marchas cívicas ciudadanas.

El país acaba de pasar por la celebración de una importante marcha cívica ciudadana convocada por grupos sociales importantes. Los partidos políticos de la oposición que perdieron las pasadas elecciones, sectores religiosos (católicos y protestantes) que tienen un tema pendiente con el gobierno por la observación al aborto, empresarios eléctricos enojados por la construcción de la planta Punta Catalina, grupos de transportistas que les eliminaron el subsidio de combustible, medios de comunicación y periodistas que se sienten olvidados por la publicidad oficial, dirigentes y militantes del partido de gobierno con ciertos descontentos con el presidente Medina, así como un amplio menú de organizaciones no gubernamentales financiadas por la USAID molestos por la compra de los súper tucanos a Embraer y el contrato de Punta Catalina a Odebrecht.

Todos esos sectores y grupos organizados, mayormente de clase media, concentran cierto tipo de indignación con la gestión que encabeza Danilo Medina. Cada uno de ellos tiene sus motivos  (sociales, económicos y políticos) particulares. El gobierno central y el propio Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana deben prestar atención a esta   impresionante marcha tipificada como “contra la corrupción y el soborno”.

La punta del iceberg de este entramado tiene un nombre de moda y  se llama Odebrecht. Hacia esta empresa brasileña apuntan todos los cañones. Distintos procesos judiciales están enfrentando en varios países por supuesto soborno a políticos y funcionarios para obtener la adjudicación de contratos. La marcha fue exitosa. Quitar merito o tratar de ridiculizar este ejercicio democrático y cívico es querer tapar el sol con un dedo. Fue una “marcha de indignación social”, y cada participante tuvo sus motivos propios o fue motivado por otros que de una u otra forma se ven afectados por la actual administración de Danilo Medina.

Lo cierto es que entramos ya al punto de partida para iniciar una carrera hacia las elecciones del 2020. Los partidos opositores apoyarán todo tipo de manifestación que pueda disminuir a futuro la abrumadora aceptación que posee Danilo Medina, quien fruto de la aplicación de una correcta política social al servicio de los pobres se mantiene en la Creta de la popularidad tanto a nivel local como internacional. Sectores importantes del empresariado no quieren más PLD, ni tampoco les conviene un gobierno transparente y tan frugal como el que lleva cabo el mandatario.

Es difícil y complicado el actual proceso que recién inicia. De parte del gobierno se requiere serenidad, inteligencia, prudencia, apertura, dinamismo y suficiente humildad. Existen quejas de muchos funcionarios que provienen del sector privado que no tiene un historial partidario y se muestran inaccesibles para los militantes peledeístas del banco, pues no los conocen ni tampoco los reciben. Sectores identificados con el ex presidente Leonel Fernández no ven muy felices y hasta se ha rumorado que algunos de ellos pudieron estar apoyando la marcha tras bastidores.

La marcha fue exitosa y sus organizadores están preparando otras jornadas de protestas sociales. Como válvula de escape el presidente debe estar en la disposición de darle a la sociedad la oportunidad de ver el sometimiento y la condena de cualquier funcionario de este o de pasados gobiernos. Caiga quien caiga y duélale a quien le duela el Poder Judicial debe accionar y condenar a todo aquel que sea declarado culpable de actos que riñen con la Ley. Ya veremos si en esta lucha contra la corrupción y el soborno, son todos los que están y están todos los que son.

Por: Jesús Belén de la Cruz

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