La humilde despedida de Danilo Medina

Por: Jesús -Belén- de la Cruz

Director

“El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras… La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes”. José Martí.

Haciendo uso de su estilo sencillo y de hombre humilde, el presidente Danilo Medina se despidió del pueblo dominicano en la inauguración del hospital provincial San Bartolomé, en Neiba, donde dijo “me voy como entré, con la satisfacción del deber cumplido”.

Como la segunda parte de una obra que podría tener por título: “Adiós al país que tanto he querido y al cual le he dado todo, sin esperar nada a cambio”, pudimos ver y escuchar en los pasillos de la Casa de Gobierno el acompañamiento y los aplausos continuos en una despedida improvisada del presidente Danilo Medina con funcionarios y empleados del Palacio Nacional.

Fueron como ovaciones electrizantes aquellos aplausos emotivos que brindaron a Danilo desde todos los balcones palaciegos, donde el mandatario salió a saludar, chocando los puños y alzando su mano, siempre con la frente en alto, dando las gracias a todos aquellos que durante ocho años de gestión le acompañaron.

Esta acción, humilde y sincera, nunca vista por presidente alguno, en realidad define el verdadero perfil humanista de este hombre que logra sensibilizar hasta al de más duro corazón. Claro, no faltarán aquellos que, desde las alturas, y como símbolo de la ingratitud y la envidia, lo quieran satanizar por algunos errores que se pudieron cometer durante su mandato.

Danilo aseguró que trabajó en sus ocho años de gobierno más de doce horas al día y sin descanso, solo con el propósito de darle educación con calidad, salud con dignidad, diversificación alimentaria y paz social a su país; pero también está consciente de que no tardará el tiempo en encontrar quienes traten de borrar ese legado histórico, aunque sea usando el más simple y vil de los argumentos.

Son muchas las obras que se pueden resaltar de la gestión de Medina. Defender la dignidad nacional frente a actores internacionales, establecer relaciones con China para beneficiar la producción y el comercio nacional; aún en contra del chantaje y la doble moral de los Estados Unidos, la renegociación del contrato de la Barrick Gold y la recuperación de Bahía de las Águilas, que había sido puesta en manos de particulares por los mismos que ahora asumen el poder del Estado.

Además, poner en marcha Punta Catalina, los programas de titulaciones, el Plan Nacional de Alfabetización “Quisqueya Aprende Contigo”, la democratización del crédito a través de Banca Solidaria, la seguridad vial, el Teleférico de Santo Domingo, la estabilidad económica, las Visitas Sorpresas, entre otras; en fin, pero para quienes tienen como meta destruir honras y hacer politiquería barata, eso poco o nada importa.

Danilo Medina está seguro que lo hizo bien, pero también está consciente de que para algunos lo ha hecho mal; sin embargo, él está convencido de que para la inmensa mayoría del pueblo dominicano, en el examen final de su gestión, está pasando con notas sobresalientes.

De manera reiterada Medina dijo que cuando fuera presidente de la República su único objetivo en el desempeño del ejercicio público era servir a la gente. Hoy cientos de miles de hombres y mujeres de todo el país pueden confirmar esas palabras hechas realidad.

Es fácil recordar que en la campaña del año 2000 y luego para el 2007 cuando Danilo Medina compitió de cara al país en busca de la candidatura y la presidencia de la República, siempre dijo que su sueño era devolverle la vida al campo, sacar a miles de personas de la pobreza y garantizarle calidad de vida para dominicanos y dominicanas.

Todos recordamos cuando Medina hizo famosa aquella frase de que “los pobres no son mala paga”, aunque para algunos esto fue objeto de burlas, Danilo se amparaba en la rica experiencia del premio Nobel de la Paz, Muhammad Yunus, economista de Bangladés, quien con el “Banco Grameen” o “Banco de los pobres”, había obtenido el 96% de retorno en los préstamos solidarios y sacado a millones de personas de la pobreza.

En el gobierno de Danilo Medina se puso en práctica este modelo a través de Banca Solidaria, la cual se posicionó como institución microfinanciera sólida, registrando a lo largo del período una cartera de crédito totalmente sana, con una tasa de recuperación del 99%, superando por 3% al creador de esta iniciativa social y solidaria.

Aunque siempre se dice que las despedidas son tristes, el presidente Danilo Medina no tiene ningún motivo para sentirse entristecido al abandonar el Palacio Nacional. Se va con la frente en alto y con la satisfacción del deber cumplido. Si alguno de sus funcionarios cometió actos que riñen con la ley y la justicia que pudieran empañar su excelente gestión; pues ni modo, ahí están los tribunales dominicanos.

El presidente Medina siempre fue enfático al decir que él nombraba a los funcionarios para que cumplieran con el deber de servir al Estado; no de servirse del Estado. Como la responsabilidad penal es la consecuencia jurídica derivada de la comisión de un hecho tipificado en una ley penal por un sujeto, y siempre que dicho hecho sea contrario al orden jurídico; entonces, cada persona es responsable de sus hechos.

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