La Gobernanza local eficiente

Por: Jesús -Belén- de la Cruz

Director

Expertos internacionales definen la “gobernanza” como el proceso mediante el cual se ejercita la autoridad en la administración de la economía y recursos sociales de un país, lo que implica también la capacidad de los gobiernos para diseñar, formular e implementar políticas públicas delegando funciones en sus ejecuciones. Estas son condiciones fundamentales para  garantizar el Estado eficiente y la democracia participativa.

Hemos definido en entregas anteriores la diferencia conceptual entre Gobernación, Gobernanza y Gobernabilidad. Para nuestra retroalimentación afectiva podemos afirmar que la gobernación se ejerce cuando los gobiernos nacionales, locales o intermedios ponen en ejecución políticas públicas desde arriba hacia abajo sin ningún tipo de participación de la ciudadanía en las tomas de decisiones.

La Gobernabilidad democrática, en cambio, plantea el entendimiento equilibrado de los distintos actores políticos de la sociedad. En tanto que la Gobernanza se refiere fundamentalmente a la necesidad de que la población nacional y los munícipes locales sean empoderados de manera directa en las articulaciones para concebir las políticas a ser aplicadas en sus respectivos territorios.

Los modelos clientelistas tradicionales cada día que pasan se van desplazando de las agendas de la gestión pública eficiente, dado que estos no empoderan a la ciudadanía y son ineficaces frente a la complejidad de los desafíos de gestión pública.  El clientelismo genera distorsiones en los manejos, aleja la transparencia de los procesos, promueve la corrupción administrativa y fortalece el modelo asistencialista que provoca  pasividad entre los actores locales.

La gobernanza  implica y reclama una sociedad civil autónoma, capaz de cooperar con el Estado y de fiscalizarlo, promueve el desarrollo de las alianzas locales e inter-gubernamentales. Se concibe como una forma de gestión pública que combina la democracia participativa y la eficiencia administrativa. Estimula  la cooperación entre dos o más sectores activos de la territorialidad y es radicalmente opuesta a la jerárquica autocrática, dado el hecho que la sociedad tiene el derecho de exigir y demandar cuáles son las obras que se han de construir, los servicios que se deben priorizar y en qué grado y medida se deben invertir los recursos que han sido recaudados en sus localidades.

En la Gobernanza, la calidad de la democracia se mide justamente por la capacidad de generar procesos de deliberación política. En discusiones recientes en torno a este concepto se resaltan cuestiones relativas a patrones de coordinación y cooperación entre los distintos actores sociales y políticos.  Es como cambiar la dictadura por la democracia.  Se trata de proponer y consensuar, no de imponer y reprimir cuando no se quiere acatar las disposiciones que emanen de las jerarquías de los gobiernos nacionales o locales. La democracia es participativa y la dictadura es impositiva.

Los  gobiernos  locales, representados en el país por las alcaldías municipales y las direcciones distritales, son cada vez más capaces de conducir estratégicamente la convergencia de esfuerzos de diversos niveles en un determinado ámbito de políticas a ser aplicadas. La idea es mejorar la conectividad  entre los distintos actores sociales e institucionales. Fortalecer los vínculos entre distintos sectores de la sociedad, promover la alianza de los ámbitos público y privado, además de crear un ambiente de asociatividad entre distintos municipios o asociaciones de estos. Se trata de unir para fortalecer y fortalecer para servir.

Cada día se hace más evidente que los gobiernos locales no son única y exclusivamente para la recolección de los desechos sólidos que producen sus respectivas comunidades. Estos se han ido enfocando cada día más en los problemas específicos y tangibles de sus territorios. Promueven el involucramiento directo de la gente común afectada por estos problemas a la búsqueda de soluciones a los problemas mismos, así como su participación en el desarrollo deliberativo de las  soluciones a estas problemáticas.

La gobernanza local eficiente implica “Calidad de la democracia”, y esto es un aspecto de primer orden en  un régimen democrático y participativo. Se trata de una correcta convivencia política entre el gobierno local y la ciudadanía. Elemento este sumamente importante y efectivo, además de que se acerca a las aspiraciones democráticas de una ciudad moderna, justa, equilibrada y transparente.

por: Jesús Belén de la Cruz

 

 

 

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