Haití: la asistencia dominicana y la hipocresía internacional

Por: Jesús -Belén- de la Cruz

Director

Como para confirmar que no siempre los que llegan primero en la justa son los mejores, ni necesariamente terminan ocupando lugares de supremacía al final de la jornada, Haití es el primer país de América que proclamó su independencia, en 1794 con la abolición de la esclavitud por Toussaint Louverture y el 1 de enero de 1804 con la proclamación de la República por Jean Jacques Dessalines; Sin embargo, estos eventos político-militares no han sido razón suficiente como para que esa nación caribeña haya logrado su independencia política, económica, social y cultural.

Durante muchos años los nacionales haitianos han sido víctimas de un modelo de colonización de nuevo cuño por parte de Europa y EEUU. La presencia dominante y de casi “apartheid” por parte de estas naciones sobre el vecino Haití ha contribuido con el  aumento  de la pobreza, la violencia, la segregación, la falta de educación, la deforestación y la ausencia de registro civil de nacimiento.

Las grandes potencias dominantes, con sus organismos internacionales especializados para diferentes temas, han hecho de Haití un  terrible laboratorio humano donde, para ellos, las personas que habitan en aquel terruño devastado por los franceses no tienen valor en sí mismas, los usan como recursos desechables y solo van allí detrás de sus respectivos intereses, buscando la forma de cómo seguir saqueando la más pobre nación caribeña.

Asistencia de RD hacia Haití

En contraposición a los detractores gratuitos o pagados que de manera sistemática viven levantando calumnias contra la República Dominicana y vendiendo ante el mundo que los gobiernos de la parte Este de Haití actúan como verdugos racistas que oprimen, golpean y subyugan a sus vecinos haitianos, la realidad dice todo lo contrario. Nadie ha sido más cooperador ni ha dado más asistencia social, de salud, económica y humanitaria a la nación haitiana, que la República Dominicana.

Cuando el día 12 de enero del año 2010 se produjo el fatídico terremoto en la vecina nación, los primeros en llegar con un convoy de ayudas para el restablecimiento del sistema eléctrico, agua, comunicación, asistencia médica, ayuda económica, alimentos, infraestructura, ayuda militar y demás, fue justamente la República Dominicana; Sin embargo, los que por los siglos de los siglos se han beneficiado y sacado grandes provechos de Haití, son quienes de manera hipócrita viven vendiéndose como sus más acérrimos defensores. Triste paradoja de la vida.

Con la Ley No. 169-14 y el Decreto 250-14 la República Dominicana implementó el Plan Nacional de Regularización de Extranjeros con el cual se logró documentar 365 mil extranjeros, de los cuales solo 102 mil presentaron actas de nacimientos. Es preciso resaltar que la mayoría de haitianos que no lograron regularizar su status legal aprovechando esa ley especial fue por no poseer un documento de identidad, producto de que su país carece de un Registro Civil que los identifique como personas.

Los Clinton como saqueadores de Haití

Bill y Hillary Clinton

Como recordándonos la época de las colonias, podemos apreciar que los círculos de poder estadounidense han decidido entregar a los Clinton la nación haitiana, algo así como un trofeo de guerra.  Estos actúan allí como gobernadores de la gran colonia negra. Situación que  Bill y Hillary han aprovechado para hacer grandes negocios en la nación caribeña y manejar a su antojo todas las ayudas o donaciones que a nivel internacional se puede recaudar para los pobres haitianos.

Para confirmar lo expresado solo basta saber que Tony Rodham, hermano de Hillary Clinton, ha conseguido un contrato de explotación de la mayor mina de oro en Haití, con una licencia de “saqueo” múltiple  a 26 años. Sin dejar de mencionar el sector agropecuario donde este maneja un jugoso contrato para la importación de arroz desde Arkansas hacia Puerto Príncipe.

En el año 1994 Bill Clinton hizo acuerdos con el entonces destituido presidente haitiano, Jean Bertrand Arístide, prometiéndole restablecerlo en el poder a cambio de que este le sirviera a sus oscuros planes empresariales. Para concretizar sus propósitos, Bill Clinton se inventó la llamada “Operación Restauración de la Democracia”, con la cual envió 20 mil soldados norteamericanos que finalmente retornaron al presidente Arístide al poder.    

Pero como en política nada se da de gratis, Clinton presionó para que su títere haitiano liberara el comercio del arroz y aplicara una reducción de los aranceles aduanales del 50 al 3% a los productos provenientes de Estados Unidos. Por estos motivos muchos artículos llegados de USA se vendían 40% más baratos que los productos nacionales haitianos. Agregando a esto que todos los excedentes de arroz producidos en Arkansas eran llevado para Haití, situación que provocó la bancarrota total de la producción haitiana.

Según el Wall Street Journal, luego del devastador terremoto de Haití, en el año 2010, Bill Clinton fue designado “Copresidente de la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití”, y a partir de entonces el Departamento de Estado empezó a dirigir a todos los interesados en presentar contratos para la reconstrucción del país hacia la Fundación Clinton. El negocio estaba cuadrado y los buitres afilaron sus garras para sacar buenos resultados de los miles de muertos, desaparecidos y destrucción casi total de la pobre nación.

El nombramiento de Hillary Clinton como secretaria de Estado en el 2009, trajo consigo la designación de Bill como enviado especial de la ONU en Haití. Situación que facilitó a los Clinton tener dominio total de todas las ayudas internacionales destinadas para  asistir a los afectados por el fatídico terremoto. Razón por la cual más del 90% de las ayudas de emergencia fueron manejadas por la vía de la Fundación Clinton y ONGs internacionales. Solo el 5% de los contratos fue asignado a empresas haitianas.

Los 13 años de la Minustah

El 30 de abril de 2004 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, mediante la resolución 1542, decide crear la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), sustituyendo así a la Fuerza Multinacional Provisional que allí existían. Con estas fuerzas, que fueron motivos de muchos escándalos y dejaron allí varias enfermedades, la ONU se mantuvo ocupando la nación haitiana tomando todas las decisiones políticas y económicas importantes de allí a través de sus gobiernos títeres. En síntesis, la comunidad internacional solo ha sido la gran hipócrita y verdugo ante la miseria y calamidades que padece el vecino pueblo haitiano.

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