En las elecciones 5 de julio no habrá segunda vuelta

Mi análisis es sencillo: en el ambiente político nacional hay una polarización entre el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el Partido Revolucionario Moderno (PRM), la cual es sostenible e invariable; también tenemos un tercero, representado por la Fuerza del Pueblo que no crece. Encima de todo esto, existe una situación sanitaria global y nacional a tomar en cuenta, hablamos del Coronavirus y la enfermedad Covid-19 que este provoca.

Esta epidemia, que pende como “espada de Damocles” en el ánimo de los ciudadanos, quienes podrían inclinarse, -ojalá no impulsivamente-; sino conscientemente, hacia uno de estos partidos para salir del paso.

En ninguno de esos escenarios electorales posibles, PLD-PRM, vemos que entraría otro partido o candidato con posibilidades reales de triunfo. Sólo imaginémonos, por mencionar un imponderable, que estamos en mayo y no se hubiese movido el calendario electoral; ya sabríamos de la certeza de lo que sostenemos; y aún si las elecciones hubiesen sido en mayo 16, creemos que el ánimo social, sumado a algo de cultura e indiosicracia, no daría para un balotage de segunda vuelta.

De modo, y a nuestro humilde juicio, que desde los partidos y sus candidatos, pero sobretodo, desde el accionar público de los dos punteros, tendrán que hilar fino, aún más el PRM y su candidato, pues este, por más cortina de humo o pataleo mediático, hace rato que vienen en caída libre, lo cual no es un buen augurio de cara al 5 de julio 2020.

Lógicamente, no nos definimos como anti-alianzas, ni de llevar las diferencias políticas o sociológicas al plano personal; pero hay alianzas en ciertas coyunturas o momentos que son inviables y otras que por más deseos, temor o espejismos, están superdotadas a lo imponderables e impredecibles, como es el caso.

Producto de lo que se vislumbra en la actual coyuntura, entendemos que todas las mediciones respecto a una segunda vuelta, se irán de bruces. Igual si nos equivocamos, que podría ser perfectamente posible, nos iríamos de bruces.

Es fácil observar cómo las diferencias porcentuales mostradas por estudios respetables, así como por encuestas caseras, también las de sastres, dan razones suficientes para darse cuenta que en las próximas elecciones presidenciales y congresuales del 5 julio, no habrá segunda vuelta.

Pues, entre los candidatos Gonzalo Castillo y Luis Abinader, esas diferencias no han sido abismales, pero sí consistentes en cuanto a mantenerse como tendencias polarizadoras, y a la vez como muro de contención o techo de un tercero que no logra superar el umbral de un 10%.

El escenario es bastante viable y entendible. Encima de todo esto, tenemos una forzosa tasa de rechazo, situación política o de posicionamiento que sólo le deja la disyuntiva de apoyar a uno de los candidatos punteros en la misma primera vuelta o retirarse.

Otra opción sería, dejar libres a sus simpatizantes para que voten por quien quieran. Esto es algo que no creemos que haga, pues de entrada, tiene una alianza congresual con el PRM que ni siquiera menciona.

Nosotros nos preguntamos por qué? porque, aunque se fue de su otrora PLD, basa sus posibilidades electorales en una tesis sociológica, autoria de un teórico expeledeista sobre “el partido de clientes” que ya fuera del PLD no tiene el mínimo conjuro ni justificación.

Para no quedarme atrás respecto a pronósticos y como aqui no hay “políticos de la secreta” ni nadie es imparcial, estoy convencido de que Gonzalo Castillo y el PLD ganarán en primera vuelta.

Por: Ignacio Núñez
Ing. Agrónomo y empresario de Jarabacoa

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