Apoyemos con orgullo a Punta Catalina

El drama de los terribles y molestos apagones eléctricos o financieros parece están llegando a su fin, y su solución definitiva se llama la Central Termoeléctrica Punta Catalina. De ahí que este tema esté generando tantas reacciones a favor y en contra. El caso no es para menos.

El presidente Danilo Medina prometió al país terminar con el déficit energético y garantizar a la población luz 24 horas con precios razonables para todos los usuarios de este servicio tan vital para el desarrollo económico del país y sobre todo para ponernos a la altura de las grandes sociedades donde lo extraño es cuando se produce un apagón en el sistema energético.

La Central Termoeléctrica Punta Catalina tendrá una capacidad de 720 MW, integrada por 2 unidades de 360 MW, cada una, para la generación de energía a partir de  la quema limpia de carbón mineral pulverizado. Contará con la instalación de una terminal de recepción de carbón para barcos autodescargantes, con una capacidad máxima de 80.000 toneladas, así como  todas las instalaciones de apoyo como patio y correas transportadoras cubiertos, para el almacenaje y transporte del carbón; sistemas  de descarga, de refrigeración y de tratamiento de agua y una subestación eléctrica.

Desde que el ejecutivo tomó la decisión de resolver este tema tan importante para la sociedad dominicana, los demonios del empresariado desgarrador les han caído como a la conga. Tratando primero de descalificar la solución vía esta moderna planta, luego creando una campaña para que se la dieran en administración, amenazando con no firmar el Pacto Eléctrico y ahora buscándole la quinta pata al gato con el alegato de que hubo sobornos y corrupción en la licitación para la construcción de esta moderna termoeléctrica.

Los vampiros del sector eléctricos se chupan los fondos del Estado y succionan los bolsillos de los usuarios de este servicio. Según las informaciones oficiales, Punta Catalina nos garantiza un precio promedio de energía de 9.80 centavos de dólar, por lo que el país se ahorraría 8.30 centavos de dólar por cada KWh, para un total anual de 441.6 millones de dólares. Dado que en República Dominicana los precios andan pos los 18 y 20 centavos de dólar. Motivos de sobra tienen los empresarios eléctricos para oponerse a la construcción de esta moderna planta.

La empresa responsable de la ejecución de la obra precisa que “la planta está diseñada tomando en consideración la importancia, tanto de la eficiencia como de cumplir con los más altos estándares internacionales exigidos por instituciones financieras y en materia ambiental, a fin de asegurar la protección y preservación tanto de la salud, como de los ecosistemas existentes, garantizando la correcta gestión y desempeño ambiental”. Pero de alguna forma tienen que rechazar los buitres eléctricos la construcción de esta mega-planta que será vital para el desarrollo del país en todas sus dimensiones. Además, porque le pondrá fin a una jugosa teta que se están chupando desde hace muchos años en complicidad con múltiples sectores nacionales y extranjeros.

Danilo Medina dijo al pueblo dominicano en su programa de Gobierno 2016-2020 que “hemos avanzado hacia un Pacto Nacional para la Reforma del Sector Eléctrico, estamos construyendo la Planta Punta Catalina y pronto habremos resuelto definitivamente el déficit histórico de energía eléctrica para los hogares y empresas”. El gobernante sabe muy bien que para alcanzar un desarrollo total de la economía nacional es necesario resolver las carencias del sistema eléctrico, por tanto ha reiterado que solucionará el problema  logrando calidad en el servicio y reducción de costos.  Como lo prometido es deuda, la Planta Punta Catalina es un proyecto de prioridad nacional e innegociable a la vez.

Los gobenantes asumen compromisos con las sociedades que los eligen. El país somos todos, y sin importar los intereses empresariales y personales que se vean afectados, esta Central Termoeléctrica es una realidad indetenible. Cuando el presidente Medina abandone el poder habrá dejado una impronta sin precedente en la historia económica y social dominicana, será recordado, entre otras cosas, como el Presidente que terminó los tediosos apagones y garantizó energía eléctrica 24 horas y a precios más justos y favorables para ricos y pobres.

Por: Jesús Belén de la Cruz

 

 

 

 

 

 

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