Opiniones

El absurdo por cansancio

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Por Felipe Castro

Frecuentemente escuchamos al Dr. Guido Gómez Mazara, expresar que; cualquier país del mundo, se parece a la República dominicana, pero República Dominicana no se parece a ningún otro país. Este concepto de carácter lapidario fue el introito de su brillante disertación con el tema los outsider en el “XIX Congreso de Comunicación Política y de Gobierno” celebrado en el Hotel Cataluña los días 19 y 20 de agosto de 2026.

La característica, de inusitada que Gómez mazara le endilga a la Nación, es porque se otea un oscuro interés de ambientar, en la conciencia político-social dominicana, la posibilidad de posicionar a una figura de influencia comunicacional de la plataforma digital; promotor compulsivo de los más soeces antivalores, como posible presidente de la República.

Ese interés no se puede subestimar, toda vez que, el interés social, es profundamente codicioso, como dijo Arthur Schopenhauer, quien escribió que la riqueza y el dinero se parecen al agua del mar: cuanto más se bebe, más sediento se vuelve uno. Es decir, que la sociedad en su conjunto es insaciable, no hay presupuesto nacional, por gigante que sea, que llene las expectativas de obras de gobierno que satisfaga la ansiedad de bienestar de la sociedad.

Promover el absurdo como alternativa de solución de las ansiedades infinitas que son como las hidras, resultaría más que un remedio, una enfermedad. Solo habría que darle una miradita a la historia de los outsider de latinoamericana: Alberto Fujimori gobernó el Perú durante 10 años y casi 4 meses, desde el 28 de julio de 1990 hasta el 21 de noviembre de 2000, quien en ese periodo sometió a Perú, a los más terribles desafueros.

Albert Camus planteo que, “el absurdo surge de la confrontación entre la búsqueda explicativa del ser humano y el silencio irracional del mundo”. Lo llamó “nostalgia irracional y humana”, y ocurre cuando nuestra necesidad de encontrar significado se quiebra ante la indiferencia y realidad del mundo. Por lo tanto, el absurdo no es un estado autónomo; no existe en el mundo, sino que surge de la percepción del hombre ante el abismo que lo separa del mundo.

Cometer el error de caer en el ilusionismo nihilista, que rechaza las verdades absolutas, las normas sociales preestablecidas, la moral tradicional y los principios religiosos o políticos. Sin creer en el propósito de sanidad moral del Estado, desacreditando el estatus quo existente, afín de hacer creer que, un bluff, tiene la posibilidad de ser presidente de la República, quien tiene una matrícula de seguidores constituidos en granjas de boost y Terians, y unos que otros comunicadores que hacen de Google su fuente del conocimiento, quienes son pecadores oportunistas de la coyuntura política y social.

¿Es que este absurdo nos ha llevado como Nación, a la condición de la teoría de la Sociedad del Cansancio del filósofo Byung-Chul Han, que en cuyo ensayo diagnostica el agotamiento crónico de la cultura actual. Sosteniendo que, pasamos de una sociedad basada en prohibiciones externas a una sociedad del rendimiento regida por el «sí se puede», lo que lleva a las personas a una autoexploración voluntaria bajo la falsa ilusión de la libertad?

Felipecastro2378@gmail.com

El autor es abogado y analista político.

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